Marcar el rumbo

La responsabilidad de dirigir tiene que ver necesariamente con las personas que la asumen. Pero precisamente ahí, muchas veces, te encuentras solo.

Esos momentos cruciales en los que necesitas dar un salto, pasar a otro nivel, cambiar el rumbo. Esos momentos en los que ni los números, papeles y datos, ni los análisis de consultores, o ni siquiera las ideas de tu equipo de confianza son suficientes: falta hilarlo todo con una idea que atraviese la información y marque una dirección.

Ahí es cuando de verdad necesitas inspiración y romper con lo que es obvio, para conectar otra vez con tu capacidad de generar visión y marcar el rumbo con una idea que movilice a todos los que dependen de ti, a la compañía.